LA PREGUNTA QUE ABRIÓ EL DEBATE
Una pregunta sencilla provocó una respuesta inesperada
LA ENTREVISTADORA «¿Cuándo te diste cuenta de que el problema no era preparar el horario, sino mantenerlo al día?»
EL RESTAURADOR «El día que entramos en un servicio de noche con menos gente de la que creíamos tener. Habíamos hablado de dos cambios, pero uno seguía en el chat y el otro estaba anotado al margen del papel. En el horario que consultamos antes de abrir no aparecía ninguno.»
Era una noche de gran movimiento. La cocina esperaba un refuerzo para el tramo de mayor actividad y la sala había repartido sus mesas pensando en una cobertura que ya no se correspondía con los cambios acordados. La dificultad no empezó con una ausencia inesperada, sino con la diferencia entre lo que se había conversado y lo que figuraba en la planificación.
Al terminar el servicio, el responsable volvió sobre lo sucedido: las modificaciones se habían confirmado por separado, pero nadie había reunido esa información en una versión del horario que pudiera consultar todo el equipo. La siguiente semana debía empezar con una manera distinta de organizar los cambios.






